El majestuoso Parque Henri Pittier de Venezuela

El Parque Nacional Henri Pittier es un paraíso en cuanto a biodiversidad, siendo poseedor de una vasta flora y fauna, que además cumple un papel como espacio para la investigación, recreación y educación ambiental, a la vez que protege importantes recursos hídricos que abastece a poblaciones cercanas.

Siendo el parque nacional más antiguo de Venezuela, el Parque Nacional Henri Pittier presenta una extensión de 107.800 ha y contempla ecosistemas de selva nublada y ambientes estuarinos y marinos-costeros de la cordillera de la Costa.

GENERALIDADES

Fue decretado parque nacional en 1937, gracias a los esfuerzos del insigne naturalista suizo Henri Pittier (1857-1950), quien reconoció la importancia de los bosques de estas áreas y luchó incansablemente para preservar los ecosistemas presentes entre la costa del Mar Caribe y los valles de Aragua y Carabobo.

Si bien Pittier logró la creación del primer parque nacional de Venezuela, inicialmente fue llamado “Parque Nacional Rancho Grande“. Y es en el año 1953, cuando fue rebautizado con el nombre de Henri Pittier.

Localización. El parque nacional Henri Pittier se ubica en la Región Central de Venezuela, ocupando la mayor parte de la zona norte del estado Aragua y buena parte del noreste del estado Carabobo. Contempla una considerable extensión de la Cordillera de la Costa, aledaño a las poblaciones de Choroní, Cuyagua, Chuao, Cata, La Ciénaga, Ocumare de la Costa y Turiamo.

Acceso. Se puede acceder al parque de dos maneras: una es por la vía que va de Maracay a El Limón, pasando por Rancho Grande y que llega a Ocumare de la Costa y la otra manera es por la carretera que va de Maracay a Las Delicias y llega a Choroní.

Carretera Maracay – Ocumare de la Costa, predios del Parque Nacional Henri Pittier.
Foto: Khev Camacaro

Relieve. Al estar situado en la Cordillera de la Costa, el parque presenta un relieve abrupto con fuertes pendientes, con cotas que van desde el nivel del mar hasta llegar a los 2.436 msnm, donde alcanza su máxima altura en el Pico El Cenizo.

Ecosistemas. El área a lo largo de la costa (norte del parque) contiene principalmente bosques de matorral seco y manglares. Hacia el sur y en la vertiente norte de las montañas, a medida que se sube la cota, la humedad se va incrementando observándose que el bosque de matorrales cambia a un bosque semideciduo.

Bosque nublado presente en el parque. Foto: Khev Camacaro

A altitudes más elevadas, en las montañas, el bosque semideciduo le abre paso a un bosque siempreverde, quien a su vez se convierte en un denso bosque nublado a lo largo de las cumbres de las montañas.

La vertiente sur del parque no es tan variada como la vertiente norte y termina en las sabanas de los valles de Aragua.

Paso de Portachuelo. Cabe destacar que una de las características únicas de este parque es la presencia del abra de la cadena montañosa ubicada a 1.136 msnm, conocida como “Paso de Portachuelo”, que sirve como un corredor migratorio para aves y mariposas provenientes de América del Norte.

Estación Biológica Rancho Grande. Dentro del parque funciona una estación biológica en una antigua edificación inconclusa.

Flora.

La flora del parque es muy diversa. Se pueden encontrar orquídeas, bromélias, palmas, helechos arborescentes, así como una gran diversidad de arbustos y árboles. En el bosque nublado aledaño la Estación Biológica Rancho Grande, un estudio determinó que en un área de ¼ de hectárea es posible encontrar hasta 150 especies diferentes de árboles.

El árbol gigante conocido como el “niño” (Gyranthera caribensis) es endémico para esta región de la Cordillera de la Costa y está bien representado en las zonas más altas del parque. Este impresionante árbol llega a alcanzar los 40 m de altura y presenta enormes raíces tabulares.

El árbol del “niño” puede alcanzar 40 m de altura y presenta raíces tabulares

El manglar rojo (Rhizophora mangle) es la especie que predomina en las regiones de la Ciénaga de Ocumare y Turiamo (en la zona costera al norte del parque), en la que se encuentra también el pasto endémico Gunnera pittieriana.

Fauna.

Las diversas formaciones vegetales presentes acordes a los diversos pisos climáticos que se encuentran en el parque, promueven una gran diversidad de especies animales.

El parque alberga a varias especies poco comunes de mamíferos que incluyen al zorro perro (Speothos venaticus), al mono araña común (Ateles belzebuth) y varias especies de murciélagos como el Diclidurus albus; Ametrida centurio y Spaeronycteris toxophyllum.

Diclidurus albus es un murciélago que se puede encontrar en el parque

En el parque se encuentran poblaciones de felinos mayores como el yaguar (Panthera onca), el puma (Puma concolor) y el cunaguaro (Leopardus pardalis). El ratón cangrejero norteño (Ichthyomys pittieri), especie endémica, es una de las especies más importantes del parque.

El cuanaguaro (Leopardus pardalis) es uno de los felinos presentes en el parque

Especies raras de insectos como el escarabajo verde (Psalidognatus sallei) y la mariposa nocturna endémica (Saturnidae, Eudaemonia semiarimis ranchograndensis) se encuentran también presentes.

Varias poblaciones de especies en estado vulnerable y en peligro están bien representadas, incluyendo al caimán de la costa (Crocodylus acutus), la danta (Tapirus terrestris) y el escarabajo hércules (Dynastes hercules).

Escarabajo hércules presente en el parque

Birdwatching

Gracias a la presencia del Paso de Portachuelo dentro del parque, el Parque Nacional Henri Pittier es considerado un santuario para los observadores de aves, siendo un destino obligado para los “birdwatchers” que visitan a Venezuela. El Paso Portachuelo está ubicado a unos 100 metros de la estación Rancho Grande.

El parque es un destino para investigadores y observadores de aves de todo el mundo.
Foto: Khev Camacaro

El lugar es considerado como una de las regiones de Venezuela más ricas en especies de aves, ya que, dentro de sus linderos, se han registrado cerca de 580 especies, contemplando cerca del 43% de las especies reportadas para Venezuela.  

Así mismo, se reporta un importante número de especies migratorias de Norteamérica (unas 140 especies), que en el invierno boreal llegan al Parque Nacional. La mayoría de estas aves, atraviesa el Paso de Portachuelo y se dispersa por toda la Cordillera de la Costa, en su viaje al interior del país y al sur del continente.

El Paso Portachuelo representa una ruta migratoria no sólo para las especies del norte, sino también para especies de las regiones australes, así como también es frecuentado por especies residentes, las cuales presentan desplazamientos diarios y estacionales entre una y otra vertiente de la Cordillera.

El paují es una de las especies de aves presentes

Seis de las 24 especies de aves mundialmente amenazadas presentes en Venezuela habitan Henri Pittier. Ellas son el paují copete de piedra (Pauxi pauxi), los cardenalitos (Carduelis cucullata y C. yarellii), la polla de Wetmore (Rallus wetmorei), el hormiguero Tororoi excelso (Grallaria excelsa) y la guacamaya verde (Ara militaris). También se encuentra dentro del parque el halcón peregrino (Falco peregrinus), la guacharaca (Ortalis ruficauda), el águila arpía (Harpia harpyja), Reinita de Connecticut (Oporornis agilis), Paraulata Cara Gris (Catharus minimus), entre otros.

El cardenalito es una de las especies de aves que se pueden encontrar en el parque

La Estación Biológica Rancho Grande

Dentro del Parque Nacional Henri Pittier, en la carretera que va de El Limón hacia Ocumare de la Costa, se encuentra la estación biológica de Rancho Grande, a una altitud de 1.092 msnm y situada en una edificación antigua inconclusa.

Si bien la edificación actualmente se utiliza para fines de investigación y educativos, originalmente había sido construida con la finalidad de ser un hotel de lujo en los años 30, por el entonces presidente de Venezuela, Juan Vicente Gómez, sin embargo, tras su muerte en 1935 la construcción fue paralizada.

La edificación de la estación biológica Rancho Grande data de los años 30.
Foto: Khev Camacaro

En 1945 con el auspicio de la Creole Petroleum Corporation y el apoyo del gobierno venezolano, el célebre zoólogo norteamericano William Beebe, logra acondicionar parte de la edificación inconclusa para fines de investigación de las selvas tropicales. En 1949 finalizó este proyecto.

En 1950 el entonces Ministerio de Agricultura y Cría, crea la Estación biológica de Flora y Fauna de Rancho Grande en dicha edificación. En aquel entonces se contrató los servicios del ornitólogo alemán Ernst Schafer para apoyar el funcionamiento de la estación como un centro de investigación y museo didáctico.

Busto de Henri Pittier en el parque. Foto: Khev Camacaro

Actualmente la edificación es administrada por INPARQUES y la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela y es utilizada para fines investigativos y conservacionistas.

Anualmente se realizan estudios biológicos relacionados con la migración de especies a través del continente a través del Paso de Portachuelo, el cual está muy cerca de la estación, lo que permite observar gran diversidad de aves que migran durante todo el año.

También las investigaciones han permitido realizar inventarios de especies de flora y fauna del lugar, así como se han hecho estudios de biología, ecología y comportamiento de muchas especies de las selvas tropicales.

Quien fue Henri Pittier 

Henri Pittier fue un ingeniero, geógrafo, naturalista y botánico suizo, quien pasó la mayor parte de su vida en América. Nació en Bex, Suiza en 1857 y falleció en Caracas, Venezuela en 1950.

Si bien se graduó de ingeniero civil en Alemania, le dedicó buena parte de su vida a la botánica, zoología, geografía, meteorología, a la educación y conservación.

A finales del siglo XIX viaja por el Mediterráneo y el Cercano Oriente.

Al cumplir 30 años viaja a América y se radica en Costa Rica en 1887, donde modernizó la educación del país, así como fundo el Instituto Meteorológico Nacional. Paralelamente se dedicó al estudio de la flora y fauna de Costa Rica.

En 1901 viaja a Estados Unidos para trabajar en el Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos, en el área de Botánica. En su desempeño como botánico, realiza trabajos de campo sobre botánica tropical en países como México, Guatemala, Panamá, Colombia y Ecuador.

En 1919 se radica en Venezuela, donde trabajó como botánico, conservacionista, fitogeógrafo y educador. A partir de 1936 y hasta sus últimos días (1950), se desempeñó como jefe del Servicio Botánico del Ministerio de Agricultura y Cría.

A Henri Pittier se le atribuye la creación del primer parque nacional de Venezuela

Entre sus principales méritos cuenta la creación del primer parque nacional del país (que actualmente lleva su nombre), su aporte en el notable incremento en la colección de plantas del Herbario Nacional (actualmente llamado Instituto Botánico), así como ser autor del Manual de las Plantas Usuales de Venezuela (1926).

Curiosidades del Parque Henry Pittier

  • Un sendero interpretativo del parque lleva el nombre de Andrew Field. Es en memoria al joven botánico inglés Andrew Field, quien falleció en 1984 en el parque, al caer de una plataforma de observación en un árbol de “niño” (Gyranthera caribensis) al cual estaba estudiando. Field estaba cursando estudios de Doctorado en Botánica en la Universidad de Reading del Reino Unido.
El parque cuenta con un sendero llamado Andrew Field, en homenaje al joven botánico inglés que falleció en el parque, al caer de un árbol de “niño” en 1984, mientras realizaba un estudio de dicho árbol
  • Existen numerosas anécdotas contadas por los visitantes del parque, sobre eventos paranormales que ocurren en sus predios. En la estación Rancho Grande son incontables los relatos por parte de los visitantes, en los cuales afirman haber visto a personas que ya han pasado a otro plano (se habla de un guardaparques que aparece, el cual falleció muchos años atrás).
  • Así mismo, hay anécdotas tanto de los visitantes del parque como de las personas que transitan la vía Maracay – Ocumare de la Costa (y los que transitan la vía hacia Choroní), en las cuales afirman haber presenciado objetos voladores no identificados.

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