¿Qué son los tardígrados?

Estos diminutos animales con una gran capacidad para sobrevivir en condiciones adversas son muy utilizados en la investigación científica.

Los tardígrados son animales invertebrados diminutos, de aspecto simpático y virtualmente indestructibles. Estos animales microscópicos son capaces de sobrevivir en una olla de agua hirviendo, en el fondo del mar o incluso en el frío y oscuro vacío del espacio. En agosto del 2019, una nave espacial israelí que transportaba tardígrados como parte de un experimento científico, se estrelló en la Luna, y los científicos creen que pueden haber sobrevivido.

Las cientos de especies pertenecientes al phylum Tardigrada son tan resistentes que muchas podrían permanecer aquí mucho más tiempo después de que otras formas de vida en la Tierra hayan perecido, perdurando mientras el sol siga brillando. Es esta asombrosa habilidad para soportar condiciones extremas lo que ha llamado la atención de los científicos, que afirman que los Tardígrados puede tener la clave de la supervivencia humana. Lo que aprendamos de las investigaciones en curso sobre los tardígrados, podría ayudarnos a mantenernos vivos en situaciones como una cirugía o en viajes al espacio exterior.

¿Cómo son los tardígrados?

Los tardígrados tienen cuerpos largos y regordetes y ocho gruesas patas. Están estrechamente relacionados con los insectos y crustáceos, pero lucen un poco más como cerdos u osos, y a veces se les llama “osos de agua“.

“Sus proporciones son un poco similares a las de un oso, y de aspecto simpático, al menos algunos de ellos lucen simpáticos para algunas personas”, afirma Roger Chang, un biólogo molecular de la Universidad de Harvard que estudia los tardígrados.

Los tardígrados presentan un cuerpo alargado y regordete con ocho gruesas patas

La mayoría de las especies de tardígrados tienen menos de medio milímetro de largo, alrededor del tamaño de un ácaro de polvo. Algunas especies son más grandes, llegando a crecer hasta 1,5 milímetros, alrededor del tamaño de un grano de arena, lo suficientemente grande como para ser visto a simple vista, según Chang.

¿Dónde viven los tardígrados?

Los tardígrados son semi-acuáticos. Pueden sobrevivir tanto en ambientes acuáticos como terrestres, desde océanos y lagos, hasta montañas, bosques y dunas de arena. Se encuentran en todo el mundo, desde los gélidos glaciares de la Antártida hasta terrenos de lava activa. Se encuentran más comúnmente viviendo en el musgo.

La mayoría de los tardígrados comen algas y plantas con flores, perforando las células de las plantas y succionando su contenido a través de sus bocas en forma de tubo. Algunos, sin embargo, son carnívoros y pueden comer otros tardígrados.

Los tardígrados son pioneros de la naturaleza, colonizando nuevos entornos potencialmente adversos, proporcionando alimento a las criaturas más grandes que las siguen. Los científicos afirman, por ejemplo, que los tardígrados pueden haber estado entre los primeros animales que dejaron el océano y se asentaron en tierra firme.

Los tardígrados no representan una amenaza para los humanos. Los científicos aún no han identificado una especie de tardígrado que propague enfermedades.

¿Cuánto dura la vida de un tardígrado?

Los tardígrados suelen vivir sólo unos pocos meses cuando están completamente activos. Cuando están cortos de agua, pueden contraer su cuerpo, entrando en el estado de “tun“, llamado así porque parece un barril de gran tamaño llamado “tun“.

En condiciones de escasez de agua los tardígrados pasan al estado “tun” (derecha).
Al volver a rehidratarse pasan a su estado normal (izquierda)

En este estado, a un tardígrado le crece una capa protectora parecida al vidrio y retarda su metabolismo hasta un 0,01 por ciento de la tasa habitual. Chang indicó que un tardígrado podría potencialmente sobrevivir durante siglos en este estado, aunque no sería una gran vida. El estado “tun” parece más una muerte temporal que una larga hibernación.

¿Los tardígrados son inmortales?

En su estado activo, los tardígrados son claramente mortales. Chang afirmó que ha eliminado accidentalmente a innumerables tardígrados matándolos de hambre o al deshidratarlos demasiado rápido.

“En realidad son relativamente fáciles de matar cuando no están en estado tun“, afirmó. “Son realmente tan frágiles como la mayoría de los animales microscópicos.”

Sin embargo, en estado tun, los tardígrados pueden soportar la radiación, la presión extrema y el calor y frío extremos, incluyendo temperaturas cercanas al cero absoluto.

Los científicos han sometido a los tardígrados a todo tipo de condiciones adversas para probar su resistencia. En un estudio, los investigadores japoneses congelaron los tardígrados durante 30 años antes de revivirlos y verlos reproducirse. Por otro, la Agencia Espacial Europea envió tardígrados al espacio para ver cómo hacían frente a la radiación solar, y varios de ellos lograron sobrevivir.

¿Cómo se utilizan los tardígrados en la investigación científica?

El pastor alemán J.A.E. Goeze publicó el primer artículo sobre los tardígrados en 1773. Los científicos han estudiado durante mucho tiempo a éstas criaturas para entender mejor cómo estos animales pueden persistir en los entornos más hostiles. En los últimos años, los investigadores han estado trabajando en cómo aplicar estos conocimiento en los humanos.

Tardígrado amplificado 200x

Chang y sus colegas esperan impregnar a las células humanas de la capacidad de los tardígrados de “desconectarse” temporalmente, con el objetivo de desarrollar proteínas sintéticas como las que liberan los osos de agua al entrar en el estado de tun. Estas proteínas sintéticas podrían utilizarse, por ejemplo, para preservar los órganos necesarios para los trasplantes, manteniendo potencialmente los órganos viables durante más tiempo del que es posible al almacenarlos en hielo.

Algún día podría ser posible utilizar lo que aprendemos de los tardígrados para ayudar a las víctimas de accidentes cerebrovasculares o ataques cardíacos, protegiendo sus órganos vitales contra mayores daños mientras esperan el tratamiento, o para ayudar a los técnicos que trabajan en las centrales nucleares a protegerse contra la radiación, o posiblemente, para ayudar a los astronautas a sobrevivir en largos vuelos espaciales.

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